TORREJONCILLO: "VER, SENTIR, RECORDAR"

Torrejoncillo, bello pueblo localizado al noroeste de la provincia de Cáceres, de fácil accesibilidad, situado a 10 kilómetros de la A-66 (autovía Ruta de la Plata), a 60 kms de Cáceres, 45, de Plasencia, 10, de Coria.

Cuenta con unos 3300 habitantes en la actualidad, pero debemos recordar que en el pasado, Torrejoncillo llegó a ser el segundo pueblo más importante de la región, llegando a tener unos 7000 habitantes y estando a la altura de Plasencia.
Torrejoncillo gozó de gran importancia debido a la existencia de numerosas actividades artesanas, como fueron los telares, zapateros, tinajeros, hojalateros, oribes… y que dejaban mucho dinero y trabajo en la localidad.

Actividades que con el paso de los años se fueron abandonando debido a varios factores, como pudieron ser el éxodo de la población rural a la ciudad, falta de innovación tecnológica, abandono de las tareas artesanas por otras actividades.

Una vez dicho esto, proponemos al visitante que no pase de lejos sin ver Torrejoncillo, sin recordar sus tradiciones y oficios artesanos, para ello recomendamos la siguiente ruta cultural y artesana.

Comenzamos pues, en la Plaza mayor de Torrejoncillo, plaza de grandes dimensiones, rectangular y con dos edificios significativos; como son el Ayuntamiento, que data del siglo XIX y la Iglesia Parroquial San Andrés Apóstol, que comenzó a construirse en 1550 y acabando el 1686, aunque a finales del siglo XIX se le añadió una capilla cruciforme y en el siglo XX la capilla bautismal. Majestuosa y digna de ver, con un precioso retablo mayor de estilo barroco, del siglo XVIII y unas pinturas del pintor Juan de Rivera, en la Sacristía.

Una vez visitada la Iglesia, caminaremos hasta llegar al taller artesano de un oribe en el cual podremos ver como se sigue trabajando como antaño, trabajo minucioso y con paciencia que nos recuerda el pasado y el presente.

Debemos pasar pues, por la Plaza de la Encamisá, lugar dedicada a la fiesta más importante de la localidad, La Encamisá (7 de diciembre, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional), para ver el monolito dedicado a la misma y otro de los cruceros que delimitaban las entradas del pueblo, la Cruz del Pilar, destaca por sus figuras y relieves del Crucificado en el anverso y de la Virgen en el reverso.

Continuando nuestro recorrido visitaremos pues, uno de los oficios más curiosos, el realizado en el telar, viendo la ardua tarea que requiere la realización de mantas, alforjas…
Digna de ver y por tanto, visita obligada a la Ermita de San Antonio, edificación popular de medianas dimensiones con un encanto popular del barroco del siglo XVIII, siendo el retablo de estilo rococó, con abundantes rocallas enmarcadas y varios detalles vegetales. A sus puertas se encuentra una de las cruces que albergaba el crucero del pueblo, con el dintel de granito y la cruz de hojalata.

Siguiendo nuestro paseo, visitaremos la Sede de los Paladines de la Encamisá, donde podremos ver faroles, sábanas y demás aperos que los encamisaos llevan el día de nuestra fiesta por excelencia, así como la exposición de cuadros de carteles de la Encamisá.

Seguimos nuestro camino y visitamos ahora a una de las señoras que se dedican a la elaboración del pañuelo de gajo, pañuelo que goza de gran reconocimiento y que es el que forma parte del traje de torrejoncillana. Hecho íntegramente de forma manual.

Pasamos pues, por otro de los cruceros, en esta ocasión por la Cruz de la Carrera, para desplazarnos hasta la ermita de San Saturnino, situada al lado del cementerio.

En nuestro camino hacia la zona norte del pueblo, pasaremos por el antiguo Cine España, de fachada impresionante y que suele pasar desapercibido, seguimos avanzando y veremos la Cruz de la Lata, situada en lo que podría considerarse una de las partes más antiguas y encantadoras de la localidad, considerándose el origen de los primeros asentamientos humanos.  
 
No debemos olvidar pasar por otra de las ermitas, en esta ocasión por la de Ermita de San Sebastián, primera iglesia no parroquial de Torrejoncillo y convertida en ermita bajo la advocación de los mártires San Fabián y San Sebastián, y que tiene un atractivo especial, siendo un claro ejemplo del barroco popular extremeño.

A escasos metros de la ermita, podemos observar la Cruz Mocha, cruz que como su nombre hace referencia solo conserva uno de los palos que conformaría la misma. Incrustada en la fachada de una casa aún se conserva pasando a veces inadvertida para la población

Importante y entretenida visita a los diferentes obradores  que tenemos en la localidad, para ver como estos artesanos, los tinajeros elaboran como antaño piezas de cerámica y barro, parecen no haber pasado los años…

De nuevo visitamos otro de los cruceros, siendo en esta ocasión la Cruz de la Calle Coria, toda ella de granito y que merece especial mención, ya que San Pedro de Alcántara paraba a descansar en ella cuando hacia el camino desde el Convento del Pedroso hasta a Coria y viceversa.

Visita significativa el taller del zapatero, que sigue con la tradición familiar, (siendo la quinta generación de su familia) fabricando zapatos de toda la vida e innovando con creaciones propias; todo ello elaborado como lo hacían sus antecesores.

Saliendo ya del recorrido urbano, nos desplazaremos hasta el Torreón, torre que dio  nombre a la localidad y que tenía como función comunicar las localidades de Coria y Portezuelo ante posibles movimientos bélicos.

Pasaremos pues, antes de abandonar el pueblo, por la Ermita de San Saturnino, situada en una de las entradas del pueblo y justo al lado del cementerio. Fue remodelada, y eliminó unos estribos y espadaña dieciochesca de ladrillo. El retablo mayor es de pequeñas dimensiones y se apoya sobre un banco, donde destacan cuatro mensulones de hojarasca muy carnosa.

Visitaremos también el embalse de Santa María, pantano compartido con Portaje; y en especial la zona de los Patos, declarada zona ZEPA (zona de especial protección de aves) Es una reserva acuática donde conviven especies ornitológicas catalogadas de interés como pueden ser cormoranes, garzas, águilas, cigüeñas comunes y negras, silbón europeo, águila imperial ibérica, águila pescadora, gaviotas…

Una vez visitado el embalse, nos desplazaremos hasta San Pedro para ver la ermita de mismo nombre, edificación de grandes dimensiones, con forma de cruz latina y con un gran atrio a la entrada, cubierto por un techo de madera a dos aguas y con huellas grandes arcos de medio punto en los tres frentes.

En dicho paraje podemos observar dos tumbas no antropomorfas, que no están catalogadas y que desconocemos su antigüedad.






S.R.M.

4 comentarios:

Mª José dijo...

Un artículo muy completo, Silvia, con muy buena información. Tenemos que conseguir que la gente venga a Torrejoncillo porque es un pueblo que merece la pena, tanto lo que es el pueblo en sí como los alrededores. Un abrazo y sigue publicando estas cositas.

SRM dijo...

Muchas gracias, Jose, por supuesto que Torrejoncillo y el Valle del Alagón tienen mucho por descubrir y visitar, y debemos hacer lo posible para atraer a gente que nos visite, que seguro se sorprenderían. Un saludo

El dijo...

Me ha gustado el artículo "Ver, sentir, recordar" pero hay algo en la ermita de San Antonio y en la Iglesia parroquial San Andrés que no deja de ser curioso y que mucha gente ignora.

En San Antonio, cuando estaba Don Julián de párroco, mandó picar la entrada de la ermita y salió una inscricion de una reforma que los devotos de San Antonio habían efectuado en el siglo XVIII o XIX, no recuerdo ahora, siendo presidente Francisco Sanchez Bonilla.

En la iglesia hay una ventana tapiada en el lateral que da a la calle del antinguo bar de Jaime, donde estaba crucificado el Cristo de la Urna. La espalda del cristo se podía ver desde fuera a través de la cristalera de dicha venta. Los fieles fieles se acercaban hasta allí para rezar y visitar la imagen desde el exterior.

Silvia, sigue publicando artículos como este. Gracias.

SRM dijo...

Es cierto lo que dices (El), a mi también me resultó curioso lo de la ventana y el Cristo, el hecho de que la gente fuera rezar allí y la tapiaran, privando a los mismos ir a visitarlo desde el exterior del templo.